No más “made in China”. Beijing busca pasar ahora al “designed in China”…

In by Simone

China ha decidido apostarle a la innovación. Se cansó del “Made in China” y está buscando imponer el “diseñado en China”. El gigante asiático, que se convirtió en la segunda potencia económica gracias al bajo costo de su mano de obra, busca ahora dejar de ser la fábrica del mundo para convertirse en la potencia del diseño industrial y la arquitectura.
Para esto, ha sido el mismo gobierno quien invierte en el sector. Ha declarado como política nacional el posicionarse como un país capaz de generar ideas y no como uno que sólo se apropia de las ajenas. Una medida que además de diversificar su economía y sostener su desarrollo, servirá de impulso social.

Beijing, capital del diseño

Uno de los proyectos más ambiciosos es la Semana del Diseño de Beijing, que busca convertir a la capital china en el punto de referencia del diseño mundial. La segunda edición del evento -comisionado por el Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura y la Municipalidad de Beijing- reunió la semana pasada a más de 1.000 diseñadores de unos 30 países. Los más de 100 eventos, repartidos por toda la capital china, congregaron a más de 300.000 visitantes. Y aunque asistieron diseñadores de renombre internacional como Thomas Heatherwick y Neville Brody, todos los ojos estaban puestos sobre el diseño local.

La Semana del Diseño de Beijing es un paso más en un proceso inevitable”, señaló a China Files Vittorio Sun Qun, gerente general de la multinacional Rizzoli en China y uno de los organizadores del evento. “Por un lado China, que ya se convirtió en un país importante política y económicamente, quiere darse a ver no sólo como el que fabrica sino también como el que innova. Y por el otro, el mundo necesita una plataforma fuerte como Asia, que puede impulsar exitosamente las tendencias de innovación tecnológica y cultural, e integrarlas con la industria y el mercado. Desde ese punto de vista Beijing es el punto más estratégico”, concluye Sun Qun.

Actualmente unas 250.00 personas trabajan en las casi 20.000 firmas de diseño y tecnología que existen en la ciudad, según Chen Dongliang, director del Centro de Diseño Industrial de Beijing. Y aunque no todos son diseñadoras, reflejan la vitalidad y el potencial económico del sector en la ciudad.

El diseño también está contribuyendo a la transformación física de la capital china. Antiguos complejos industriales de la periferia de Beijing están siendo transformados en gigantescos laboratorios creativos, con estudios de diseño y arquitectura, talleres de manufactura y espacios de exhibición. El fenómeno es similar al que convirtió al distrito industrial 798 en la meca del arte contemporáneo chino, catapultando a nombres como Ai Weiwei, Yue Minjun y los hermanos Gao no sólo a la cima de la profesión sino también de la de ventas.

El boom del diseño industrial chino

La demanda de talento chino es cada vez mayor. Las compañías locales buscan construir marcas globales, que puedan competir a nivel internacional. Para ello necesitan productos de alta calidad y diseño de punta, como lo han demostrado ya los teléfonos móviles Lenovo, las bicicletas Forever C o las zapatillas Huili. Mientras tanto, las grandes y medianas marcas extranjeras intentan adaptar sus productos al gusto chino para conquistar un mercado potencial de 1.330 millones de personas.

China es uno de los pocos lugares donde todavía hay una enorme libertad para experimentar, porque estás en la primera etapa de algo pero al mismo tiempo aquello en lo que trabajas tendrá una influencia global”, señalaba Aric Chen, comisario general de la Semana del Diseño, al New York Times.

Para Chen, un diseñador estadounidense de origen chino, el gigante asiático reúne hoy las circunstancias que impulsaron al diseño estadounidense a mediados del siglo XX: nuevas tecnologías, una transformación de los patrones de estilo de vida y cambios profundos en las estructuras sociales. Para Chen, las ideas más exitosas son las que responden a esos retos en un momento histórico. “Están cuestionando no tanto el cómo revivir la estética tradicional china, sino el cómo diseñar en el contexto de China contemporánea. Es un lugar de mucho movimiento, de muchas trasformaciones”, concluye.

En China es más fácil ser diseñador que en otros lugares. El costo de vida es más bajo, y también el del trabajo manual”, señala a China Files Naihan Li, una joven diseñadora china de 29 años formada en Gran Bretaña. Sus muebles-valija, que figuran entre los objetos más exitosos del diseño industrial chino en los últimos tiempos, son un ejemplo de funcionalidad, una cuidada atención al detalle y un alto nivel de trabajo artesanal.

Inspirados en el equipaje que llevaban de un continente a otro los inmigrantes chinos a principios del siglo XX, las sillas, camas y armarios de Naihan se pueden plegar en cajas de madera y desplazar sobre ruedas. “Yo trabajo con carpinteros y artesanos: el trabajo manual es fundamental para mí”, añade la diseñadora, cuyos muebles-valija son uno de los productos más vendidos por la prestigiosa cadena de almacenes Wuhao.



Los muebles-valija de Naihan Li. Cortesía de Naihan Li.

Invertir en diseño

Aunque es el sector privado el que más impulsa el diseño de productos y la innovación tecnológica, Beijing comprendió que es definitivo el impulso del sector público. Por eso una de las metas del gobierno chino ha sido invertir fuertemente en la formación de diseñadores cualificados.

Las escuelas de diseño están brotando como retoños de bambú”, señaló Yan Yang, director del departamento de diseño industrial de la Universidad Tsinghua de Beijing, una de las más prestigiosas del país. El último cálculo estimaba que hay unos 400 programas de diseño en China y que cada año se gradúan unos 10.000 profesionales. Una lista de las 60 mejores escuelas de diseño compilada en 2008 por la revista Businessweek y Bloomberg, elaborada por un panel de 22 expertos del sector, incluía ya a tres universidades chinas. La Universidad de Tongji, en Shanghai, fue una de nueve consideradas como innovadoras por su currículum con énfasis tanto en diseño como en la parte empresarial.

Con la crisis financiera muchas compañías se han dado cuenta de que no es sostenible depender de productos baratos y de baja calidad”, señalaba hace poco Chen Dongliang, director del Centro de Diseño Industral de Beijing, a CCTV. “Las empresas deben reflexionar más sobre el valor añadido y el diseño industrial es la clave”. China ya lo está entendiendo.

[Fotografía: Nicola Longobardi para China Design News]

Publicado en La Nación (Argentina)