Misterio: las desapariciones de editores desvelan a Hong Kong

In by Andrea Pira

Una por una, personas asociadas a la editorial Mighty Current Media, de Hong Kong, desaparecieron. Sus libros eran éxitos de venta y algunos de los títulos que estaban por publicar contenían escándalos de prensa amarilla sobre los altos funcionarios chinos: Los proxenetas del Partido Comunista Chino, La historia íntima de la primera dama, Xi Jinping: el padrino de China, y el más reciente, Xi y sus seis mujeres, sobre la vida amorosa del presidente de China. 
Los libros de esta editorial están prohibidos en la China continental, pero los derechos de libertad de expresión permiten su publicación en Hong Kong y se venden en varios países de Asia. "Lo importante cuando escribimos no es corroborar la información, sino que la historia sea jugosa", dijo uno de los autores de la editorial a la revista Time.

El caso de los libreros desaparecidos es un misterio a cuentagotas donde hay un sospechoso principal, una motivación y una cadena de pistas. Aunque no es inusual que disidentes y críticos del régimen se esfumen en la China continental para aparecer meses más tarde tras las rejas, Hong Kong y los países extranjeros solían ser un territorio que estaba relativamente fuera del alcance del Partido Comunista.

"Si bien en el pasado se han dado unos pocos casos de secuestro por parte del gobierno chino en Hong Kong y el sudeste asiático, lo que parece aterrador en el caso de los editores es que estas personas simplemente estaban ejerciendo sus derechos humanos", dijo Maya Wang, investigadora del grupo Human Rights Watch. "Durante el último año el gobierno asumió un papel represivo por fuera de sus fronteras", agregó.

En Hong Kong se han dado protestas por la violación a la soberanía de la isla, ya que bajo el régimen de "Un país, dos sistemas", que está protegido por el tratado de reintegración de la isla al Estado de China, los hongkoneses pueden gozar de derechos como la libertad de expresión, que no existen en la China continental. Casos como el de los editores los ponen en entredicho.

El más reciente capítulo en esta trama de suspenso fue la aparición en la televisión estatal china de Gui Minhai, que trabajaba en un libro sobre la vida amorosa de Xi Jinping. El 17 de octubre pasado desapareció de un condominio en las playas de Pattaya, en Tailandia. Su salida de ese país no estaba registrada y se desconocía su paradero. De hecho, todavía no se sabe exactamente dónde está, debido a que el centro de reclusión desde donde Gui, al borde de las lágrimas y con el rostro contrito, soltó una confesión el 17 de enero es una de las muchas prisiones secretas que hay en China.

Anunció que había viajado a China para entregarse a causa de un accidente de tránsito de 2003, mientras manejaba en estado de ebriedad, y en el que había muerto una joven universitaria. "Aunque ahora tengo la ciudadanía sueca, realmente siento que sigo siendo chino. Mis raíces están en China, así que quiero que el gobierno de Suecia respete mi decisión personal, respete mis derechos y mi privacidad, y me permita solucionar mis propios problemas", dijo.

Refugio

Gui, que recibió la ciudadanía sueca en 1989, cuando el país escandinavo aceptó su solicitud de refugio tras la masacre de Tiananmen, dijo que había viajado a China por su propia voluntad. Sin embargo, no existen registros de que hubiera salido de Tailandia.

"No se puede asumir que su solicitud de que el gobierno de Suecia no intervenga en el caso, y que no se investiguen las circunstancias en torno a su entrada a China fuera hecha sin presiones", dijo William Nee, investigador para Hong Kong de Amnistía Internacional.

"Los videos parecen estar diseñados para atemorizar a grupos, pero al mismo tiempo tienen un aire tan conspirativo, plano, y se hallan tan poco ajustados a los estándares internacionales de justicia que hacen ver como una farsa el sistema chino de justicia criminal", señaló.

Gui no tiene abogado asignado ni se le permite comunicarse con ningún familiar. "Los prisioneros en China no tienen casi ningún derecho frente a sus interrogadores. Sus derechos son muy débiles, así que hay poca protección legal", dijo Wang.

Lee Bo, un socio de Gui que también tenía doble nacionalidad (en este caso británica), desapareció el 30 de diciembre en Hong Kong. Algunos días después de su desaparición, envió a su esposa un fax con una nota de su puño y letra. Decía que había usado sus propios medios para viajar a China continental y que estaba muy bien. Desde entonces no ha habido noticias.

"Los gobiernos directamente involucrados, es decir el de Hong Kong, el de Gran Bretaña y el de Suecia, deberían insistir en que se siga el debido proceso", dijo Nee.

Artículo producido para La Nación, Argentina.

[Crédito foto: La Vanguardia]
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