La operación mordaza comienza a dos meses de la transición

In by Simone

Lu Yan y Sun Jian ya no volverán a sus puestos de director y editor jefe del Oriental Morning Post, el combativo diario de Shanghai que se ha caracterizado por su cubrimiento riguroso del terremoto de Sichuan en 2008 o del accidente fatal del tren bala en Wenzhou el año pasado. Tampoco lo hará Lu Fumin, el editor jefe del New Express de Guangzhou, uno de los primeros medios en China en ventilar el escándalo de Bo Xilai. A medida que China se prepara para el cambio en el liderazgo político que ocurre una vez cada diez años, el gobierno está cada vez menos dispuesto a tomar riesgos. La repentina purga de los líderes de dos de los pocos medios chinos con relativa independencia editorial no ha sido explicada hasta ahora, pero la mayoría de personas cercanas no dudan de que se trata una jugada para suavizar la cobertura periodística antes de un momento político tan sensible.
En la última semana se tomaron decisiones excepcionales  en dos prestigiosos periódicos chinos de corte más independiente que los tradicionalmente dóciles medios estatales. El lunes pasado el Guangzhou New Express perdió a uno de sus periodistas más experimentados. Dos días después eran remplazados dos de los altos responsables del Oriental Morning Post, el diario de Shanghai que también había abordado temas como el escándalo de la leche contaminada con melanina, los daños medioambientales de las represas de las Tres Gargantas y -más recientemente- la detención del activista ciego Chen Guangcheng. En ninguno de los dos casos hubo explicaciones. Tampoco se sabe de que hubiesen estado bajo investigación.

No eran los únicos cambios que caían. El New Express vio desaparecer repentinamente sus páginas de opinión. Tampoco habrá espacios para el contenido de tipo editorial, ni para temas de política interna ni para temas de actualidad internacional. Por estos días el diario cantonés circula solamente con contenidos de noticias locales, entretenimiento y deportes. Y esta vez, tampoco hay explicaciones a los drásticos cambios.

En un clima cada vez más tenso en el que el Partido Comuista se dispone a decidir los nombres de quienes remplazarán a la actual cúpula del partido, del gobierno y del país, crecen los temores de que sea un señal de una operación mayor para limitar más la libertad de prensa. Al fin y al cabo el Partido busca estabilidad durante el próximo semestre: primero en la antesala de la plenaria en octubre en la que harán oficiales los nombres de los designados a suceder al presidente Hu Jintao y el premier Wen Jiabao, y de los 25 funcionarios que los acompañarán en el Politburó del partido y los 7 -o 5- que integrarán el Comité Permanente del Politburó. Y luego en los seis meses que usualmente siguen esa decisión y la fecha en que los dos elegidos -con probabilidad el vicepresidente Xi Jinping y el vicepremier Li Keqiang- asumen plenamente sus funciones.

No es una casualidad que ambos diarios habían precisamente publicado notas en la última semana en que abordaban temas que, en esta coyuntura, podrían ser considerados sensibles: en un caso, se trataba del trasfondo de los próximos líderes y, en el otro, de la necesidad de una apertura de las enormes empresas estatales -grandes focos de corrupción y clientelismo- al capital privado.

El New Express publicó una nota que reconstruía los años jóvenes de algunas de las estrellas de la llamada “quinta generación de líderes”, comenzando por Xi y Li. También lo hicieron con el vicepremier y ex alcalde de Beijing, Wang Qishan; el jefe del departamento de organización del Partido, Li Yuanchao; y el vicepremier y ex secretario del Partido en Guangdong, Zhang Dejiang. Un día después de publicado el artículo desapareció del sitio web del diario. Irónicamente el artículo sigue colgado en la página del Jinan Daily, un diario local -y más pequeño- de la provincia de Shandong que fue quien lo escribió originalmente.

Una situación similar ocurrió con la entrevista que le hizo el Oriental Morning Post al economista Sheng Hong, titulada “Las empresas privadas tienen derecho a entrar en el mercado” y que sugería que China debería abandonar el tratamiento favorable que reserva a los gigantes estatales. A pesar de la sensibilidad del tema y de los cambios en el diario, la nota sigue en línea.

Tampoco es un secreto que los secretarios del Partido en Shanghai y Guangdong son amplios favoritos para formar parte de la nueva cúpula del gobierno, como suele corresponder con frecuencia a los responsables de las regiones que lideran el desarrollo económico chino.

Sobrepasar el límite de lo que está permitido para aquellos que se ocupan de la información en China es muy simple, dado que las fronteras son difusas y cambiantes. A menudo los medios y los periodistas se dan cuenta que lo han hecho cuando ya reaccionan os funcionarios. Como señalaba el diario hongkonés The Sun, “en el sistema de propaganda de China continental hay una manera de morir que se puede denominar `causa de muerte: incierta’”.  El caso de los diarios de Shanghai y Guangzhou parece ilustrarlo. La idea de que todos deben “estar en la misma página” cobra cada vez más fuerza en momentos en que Beijing lucha por asegurar una transición tranquila.

[Foto: coloradanmagazine.org]

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