El gran salto de China a la luna

In by Simone

En 1962, circulaba un poster de propaganda comunista en el que se veía a cinco niños en un cohete, rumbo al palacio celestial de las diosas de las luna. China acababa de salir de la gran hambruna y continuaba viviendo las nefastas consecuencias de la campaña del Gran salto adelante, impulsada por Mao. La nueva China apenas estaba comenzando a construirse y ya soñaba con conquistar la luna. Cincuenta años después, los planes de llevar la bandera china a la luna se han convertido en una política estatal.
Así lo indica el libro blanco “Actividades espaciales de China en 2011” lanzado el pasado jueves 29 de diciembre, en donde se oficializa el programa Tiangong, que concluirá con la construcción de la primera gran estación espacial china en 2020.

Los planes chinos son ambiciosos, especialmente al ser un actor nuevo en la carrera espacial mundial. Aunque se lanzó al ruedo en 1956, fue sólo hasta 2003 que logró llevar con éxito a un astronauta al espacio, el chino Yang Linwei, en el Shenzhou5 (barco celestial en mandarín), y hasta 2008 que el astronauta Zhai Zhigang realizó una caminata espacial, en el Shenzhou7. Hoy, China se ha convertido en el tercer país del mundo capaz de enviar hombres al espacio y de poder realizar experimentos y exploraciones de forma autónoma a la luna y el espacio.

  

La larga marcha a la luna

El camino chino hacia la luna es aún largo. En los próximos cinco años se comenzará a analizar la factibilidad de una expedición humana a la luna y se diseñará el plan de puesta en órbita, aterrizaje y regreso de la tripulación, según el documento.

El programa de exploración lunar se encuentra en su primera fase, iniciada en 2007 con el envío de las dos sondas lunares Chang’e (Diosa lunar en mandarín). El costo total de esta fase fue de aproximadamente 1,400 millones de yuanes (170 millones de dólares), afirmó Sun Laiyuan, Director de la CSNA. El próximo año se tiene planeado el aterrizaje sobre la luna de dos astro móviles. La cuarta y última fase terminará con el aterrizaje humano y con el establecimiento de bases exploratorias permanentes. Aunque no hay fecha definitiva, se cree que esta fase iniciará en 2025, según Ye Peijian, jefe del programa espacial.

Pero el objetivo más concreto a corto plazo será la culminación del programa Tiangong o palacio celestial en mandarín. El programa ya fue iniciado el pasado 29 de septiembre de 2011, con el lanzamiento y puesta en órbita del módulo de prueba Tiangong1, de 8 toneladas, y el exitoso acoplamiento del Shenzhou8 en noviembre. En 2012 dos naves tripuladas, el Shenzhou 9 y 10, se acoplarán a este módulo vehicular.

  

En 2013, el módulo será desorbitado para darle paso al Tiangong2, concebido como un laboratorio espacial de 20 toneladas, adecuado para acomodar a tres astronautas por 20 días. En 2016 éste será remplazado por la estación espacial china, multi-modular con una cabina central y dos laboratorios, con facilidad de soportar el acoplamiento de cuatro naves espaciales y de mantener a tres astronautas por un periodo máximo de 40 días. La estación, con un peso aproximado de 60 toneladas, tendrá una vida esperada de 10 años.

Para llevar a cabo este programa y la expedición lunar, el libro blanco establece como una prioridad la mejoría de sus vehículos de lanzamiento “larga marcha” que hasta el momento sólo soportan 25 toneladas, según Pang Zhihao, editor de la revista Espacio Internacional. La nueva generación será “no tóxica, no contaminante, y de alto rendimiento y bajo costo” según el libro blanco.

Otros objetivos de corto plazo serán la implementación de sistemas satelitales independientes para la observación terrestre y para las comunicaciones, y la puesta en marcha de un centro de investigación y desarrollo para viajes tripulados y misiones exploratorias, que incluyen las sondas Chang’e y las sondas Yinghuo (luciérnaga en mandarín), orientadas a Marte.

  

Desarrollo pacífico

“Ha sido una aspiración común de la humanidad el explorar, desarrollar y usar el espacio con propósitos pacíficos” declaró Zhang Wei, vocero de la Academia Espacial Nacional de China (CSNA, siglas en inglés) en rueda de prensa.

Desde el inicio del documento se resalta que la industria espacial es parte de la estrategia de desarrollo de China, bajo principios pacíficos y que “beneficien a toda la humanidad”. Varias veces se enfatiza en el pacifismo de las acciones chinas, pareciendo aludir a los cuestionamientos mundiales sobre las verdaderas intenciones de China en el espacio.

China tiene 66 acuerdos de cooperación firmados con 22 países, incluyendo Brasil, Chile y Argentina. Sin embargo, su dominio ha levantado dudas, especialmente en Estados Unidos, a quien le preocupa los alcances de China y su independencia científica y tecnológica.

Estados Unidos ya perdió el primer puesto en una carrera que llevaba liderando por más de treinta años. Por decisión del Presidente Obama, la NASA cerró el programa del transbordador espacial en 2011 y concentrará sus esfuerzos en investigaciones más que en expediciones tripuladas al espacio. Para futuras expediciones a la Estación Espacial Internacional, Estados Unidos dependerá de los cohetes rusos Soyuz.

  

Pero esto no es todo. China anunció la operatividad de su nuevo sistema de posicionamiento satelital, el Beidou, saliéndose del dominio americano del GPS. Los 10 satélites en órbita cubren la totalidad de China y el Sudeste Asiático, pero se espera cubrir todo el planeta en 2020. Sin embargo se duda del uso a nivel público, pues “un sofisticado sistema de navegación posicional es esencial para reconocer naves enemigas y dirigir misiles con precisión” afirmó Eric Hagt, experto en temas chinos del Centro de Información de Defensa en Washington al Christian Science Monitor.

Rusia por su parte, a pesar de haber sido el país que realizó más lanzamientos en el mundo el año pasado, lleva un record alto de fracasos. Precisamente, en noviembre del año pasado la misión conjunta sino-rusa de exploración de Marte, que llevaría la primera sonda espacial interplanetaria, la china Yinghuo1, fracasó debido a fallas en la nave rusa Fobos-Grunt.

“China es un país poderoso y se está haciendo cada vez más rico” declaró Bernardo Patti, jefe de la Agencia espacial europea. “Ellos quieren establecerse como actores claves en la arena internacional” añadió, enfatizando en que la decisión china de ser autónomos debe responder no sólo a un racionamiento científico sino político.

Artículo publicado en
El Espectador (Colombia)

Afiches cortesía de Chinese Posters.