Accidentes recientes en China siembran dudas sobre sus ambiciones ferroviarias

In by Simone

Mientras Argentina se dispone a firmar un contrato con China para la reactivación del Ferrocarril Belgrano Cargas por un valor de 2.500 millones de dólares y varios países latinoamericanos exploran la posibilidad de convertir a Beijing en un socio estratégico para grandes proyectos ferroviarios, en el gigante asiático crece la preocupación por los dos graves accidentes que han sacudido al país en los últimos dos meses.
Los accidentes ocurridos hace dos semanas en el metro de Shanghai y a finales de julio en la red nacional de trenes de alta velocidad, ambos proyectos emblemáticos del gobierno chino, han sembrado serias dudas entre la población sobre los estándares de calidad y de seguridad del ambicioso programa ferroviario de Beijing. Y debido a que los dos proyectos habían sido puestos en funcionamiento hace menos de dos años, también han surgido voces de alarma por la rapidez de los tiempos de entrega de las obras.

El accidente de dos vehículos del metro de Shanghai el 27 de septiembre, que dejó un saldo de 284 heridos, ocurrió cuarenta minutos después de que uno de los trenes reportase una falla en su sistema de señalización. La línea 10 había sido inaugurada apenas en abril del año pasado y formaba parte del plan urbanístico que dotó a la ciudad de 166 kilómetros de vías de metro con ocasión de la Expo Shanghai 2010.

Las primeras pesquisas apuntan a que el fallo técnico habría ocurrido por una pérdida del suministro eléctrico, pese a que las autoridades del metro de Shanghai indicaron en un comunicado que el choque habría sido ocasionado por personal que no siguió los procedimientos correctos. Hasta ahora el gobierno de la ciudad se ha negado a hacer comentarios sobre las causas del accidente.

A finales de julio ocurrió otro gravísimo accidente, cuando dos trenes bala chocaron en la ciudad de Wenzhou, dejando un balance de 40 muertos y 190 heridos. En aquella ocasión, un tren de la red de alta velocidad que conecta a Beijing con Nanjing y Shanghai colisionó con otro vehículo que se había quedado detenido debido a un fallo mecánico causado por un rayo. Como resultado del choque, seis de los vagones se descarrilaron y cuatro de ellos cayeron desde 20 metros de altura. Las investigaciones del Consejo de Estado hasta ahora no han conseguido establecer la causa del accidente.

Los sistemas de señalización tanto del tren de alta velocidad como del metro de Shanghai fueron fabricados por Casco, una empresa mixta en la que participan China Railway Signal Communications Corporation y la francesa Alstom. La empresa ha señalado que los dos sistemas son diferentes. Más de 20 proyectos ferroviarios en China utilizan los componentes y equipos de señalización de Casco, incluyendo el servicio expreso al Aeropuerto de Beijing o el tren de alta velocidad entre la capital y Shanghai, según una lista publicada por la revista económica Caixin Century.


Tren bala de Shanghai a Beijing. Foto cortesía de Graham Moore.

Los dos graves accidentes desataron una ola de descontento en las redes sociales chinas, reflejando la falta de confianza de los ciudadanos en los estándares de seguridad en un país que se encuentra en plena –y rápida- expansión de su red de ferrocarriles y metros. Ya la opinión pública china se había encendido cuando el ministro de Ferrocarriles, Liu Zhijun, fue destituido en febrero acusado de corrupción. También ocurren en momentos en que China busca posicionarse como socio estratégico de la Argentina en este sector. Uno de los objetivos de la reciente visita a Beijing del canciller argentino Héctor Timerman fue precisamente impulsar varios proyectos de tren y metro en nuestro país, cuyos costos podrían alcanzar los 10.000 millones de dólares.

En las próximas semanas se firmará el contrato con la empresa china China Machinery Engineering Corporation (CMEC) para la reactivación del tren Belgrano Cargas, el estratégico ferrocarril que atraviesa catorce provincias argentinas y conecta al país con Bolivia y Chile. La readecuación de la histórica vía férrea, en un país donde apenas el 5% de la producción se traslada en trenes de carga, podría rebajar hasta en un 50% los costos de transporte desde el norte del país hasta los puertos.

Otro proyecto cuyas negociaciones se encuentran adelantadas es el metro de Córdoba, segunda ciudad argentina, que fue aprobado por el Concejo Deliberante de la ciudad en febrero y que también fue discutido por Timerman durante su viaje a China. El subterráneo, que constaría de cuatro líneas, 29 estaciones y un recorrido total de 18,5 kilómetros, sería construido por China Railway International y la argentina Roggio. El proyecto costaría unos 1.800 millones de dólares, que financiarían en un 85% el banco chino Eximbank y en un 15% el gobierno argentino. El plazo de pago serían 15 años, con tres de gracia.

También podrían contar con inversión china un tren que conectaría a Buenos Aires con Ezeiza y la electrificación del tren Roca. El tren a Ezeiza, que comenzaría en la estación Plaza de los Virreyes -al final de la línea E- y recorrería 21,2 kilómetros, costaría unos 1.500 millones de dólares. La obra sería financiada por el Eximbank y el gobierno argentino según los mismos porcentajes, con un plazo de pago de 12 años y tres de gracia.

China ha puesto también sus ojos en otros países de América Latina. En Brasil China Railway Materials compite por el contrato para construir el tren bala que unirá a Río de Janeiro con Sao Paulo. El gobierno chino también ha expresado interés en financiar proyectos tan ambiciosos como el de un ferrocarril interocéanico que conecte los puertos de Brasil en el Océano Atlántico con los de Perú y Chile en el Pacífico, y otro que una la costa del Mar Caribe en Colombia con el Pacífico.

Pero mientras Beijing explora la posibilidad de construir o financiar ambiciosos proyectos en América Latina, en China crece la desconfianza de la población en una red de ferrocarriles y metros que ha sido construida a gran velocidad. Así como los dos graves accidentes desataron una ola de descontento en las redes sociales chinas, Argentina y América Latina harían bien en preocuparse por fortalecer los estándares de calidad y de seguridad de los proyectos que pongan en marcha con China.

Publicada en La Nación (Argentina).