Recuento de jazmines

Esta semana, la comunidad cibernauta china estuvo activa, discutiendo la magnitud de la protesta y el alcance de las peticiones de tener un Gobierno Chino dispuesto a una auditoria pública, que luche por la corrupción, que separe el sistema judicial del ejecutivo y que otorgue libertad de expresión y prensa a los ciudadanos. Sin embargo, la realidad de lo que sería la segunda revolución Jazmín en China muestra que entre el mundo de Internet chino y la real sociedad hay aún una gran distancia.    La protesta sin duda atrajo más policías que manifestantes. La policía, desplegada en todo su esplendor, se encargó de controlar y vigilar a todos presentes: celulares, filmadoras y uso de la fuerza. Tres periodistas denunciaron ataques físicos. El corresponsal francés Jordan Pouille fue llevado a la estación de policía y afirmó haberse encontrado con otros 7 periodistas. Todo aquel que intentara tomar fotos o filmar sin previa autorización fue arrestado. La Unión Europea, la Embajada de Estados Unidos y el Club de corresponsales extranjeros condenaron la acción.    Tanto el domingo 20 como el 27, el ambiente reveló que los chinos presentes no supieron que ocurría. La diferencia entre ambas jornadas fue que durante la primera, la situación se prestó para que muchos preguntaran si había una celebridad en medio de la gente. En cambio, esta vez, el control masivo eliminó posibilidades de protestas. Además, coincidencialmente esta vez se levantaron unas obras justo al frente de McDonalds, para remplazar unas baldosas de la calle, y que bloquearon la mitad de la calle con sus separadores. “No se que estaba ocurriendo, creo que hubo una manifestación pero preferí irme porque el ambiente estaba muy tenso” afirmó Yong, cantonés de 21 años.    Varios comentaristas chinos, como Junling Hu creador del blog Freedom in China, afirman que las revoluciones de los países árabes han servido para dar un impulso antes impensable en China. Sin embargo, la segunda jornada de protestas jazmín en China, de nuevo fallida, revela que Internet nunca tendrá el impacto que tuvo en países como Egipto o Túnez. El control sobre la red es tal que el mensaje de revolución llega a unos pocos, y esos pocos pertenecen a una escala social que no se afecta en gran magnitud por los fenómenos que podrían desatar una revolución china: desempleo o inflación.    La carta dirigida al Congreso Nacional del Pueblo Chino, afirma que las manifestaciones se extenderán a 23 ciudades –de las 13 originales- y que las protestas se harán más fuertes si son restringidas. Después de la inexistente protesta de ayer –debido al control- queda por verse como será la siguiente movida de los promotores jazmín.