Organizado a través de las redes sociales de Internet, el pasado domingo 20, aproximadamente a las 14:00, tuvo lugar en Beijing un agrupamiento de gente en la salida del McDonald’s de Wangfujing, en lo que, en un principio, debía ser una protesta que reflejara el malestar de la sociedad y exigiera la libertad de prensa y la democracia. La gente acudió, la policía y los periodistas, también. Pero nada pasó.
Luego de la explosión de protestas democráticas que acabaron con los gobiernos en Túnez y Egipto, muchos analistas se preguntaban si era posible que las manifestaciones se trasladaran a China. De hecho, la “revolución del jazmín” debía tener lugar el domingo pasado en unas 13 ciudades chinas. Pero la chispa no logró tomar el impulso que se esperaba.
Desde finales de enero, ya se venía denunciando que China estaba censurando la información acerca de las revoluciones en el mundo árabe. El miedo, según dicen, era que el espíritu revolucionario pudiera trasladarse hasta el lejano oriente, donde la fuerza de Internet ha tomado un gran protagonismo activista en los últimos años a pesar del gran “firewall” de los censores.
Los mensajes comenzaron a circular desde el sábado a través de redes sociales que actualmente se encuentran bloqueadas en la República Popular, como twitter y boxun.com. En teoría, según ese sitio, la protesta debía realizarse a partir de las 14:00 en Beijing, Shanghai, Guangzhou y otras 10 grandes ciudades, bajo la
consigna: “Queremos comer, queremos trabajar, queremos una casa para vivir. Queremos igualdad, rectitud. Garantizar el derecho a la propiedad privada. Proteger la independencia de la justicia. Poner en marcha una reforma política. Acabar con la dictadura de un solo partido. Liberar la censura. Libertad de Prensa. ¡Viva la libertad! ¡Viva la democracia!”.
Durante el domingo las búsquedas con la palabra “jazmín” en Weibo, versión china de Twitter, no daban ninguna respuesta. Incluso, al realizar la misma búsqueda en Baidu, contendiente chino de Google, decía: “Debido a las leyes y regulaciones, la búsqueda no está disponible”. El que quisiera saber de la manifestación o conocer su desenlace, debía tener un VPN o proxy para sobrepasar la censura china.
En la ciudad de Beijing, el punto de encuentro había sido fijado frente al McDonald’s de la calle comercial de Wangfujing. Sin embargo, antes de que el reloj diese las 14:00, la presencia policial había tomado dimensiones anormales, hecho que llamó la atención de los transeúntes que quizás, sin tener idea de las “protestas”, se convirtieron en “demostrantes” por casualidad. Observadores directos de los acontecimientos se preguntan si no fue precisamente esa presencia policial la que le dio más trascendencia a algo que no había pasado, ni pasaría.
La timidez de los participantes hizo que la revolución sólo tuviera lugar en la imaginación de los periodistas. Según algunas fuentes, sólo se registraron roces cuando algunos policías procedieron a arrestar a quien pareciera sospechoso en distintas partes del país. Según el periódico Ming Pao (http://www.zonaeuropa.com/weblog.htm), en Hangzhou, el microblogger Wang Wusi permaneció en la policía durante horas para ser interrogado bajo “sospecha de perturbar el orden público”, luego de que “reenvió información acerca de la ‘Revolución del Jazmín’ en Twitter y Weibo de Sina.com”. En otros lugares del país, se reportó una gran presencia policial, pero ninguna señal de disturbios. También trascendió que en algunas universidades no se les permitió a los estudiantes salir de los campus universitarios. Sin embargo, resulta imposible corroborar la veracidad de muchos de los mensajes publicados en Internet.
Según C. Custer, un periodista extranjero que acudió al lugar de los hechos, “luego de aproximadamente una hora nos fuimos. Todavía había gente dando vueltas, pero estaba claro que todos estaban esperando para ver qué pasaría, pero nadie iba a hacer nada. Incluso la policía ya se estaba aburriendo. Mientras nos íbamos, pasamos frente a un grupo de ellos y escuché a un comandante que dijo ‘¡De vuelta a la normalidad!’ Mientras bajábamos hacia el metro, se metieron en sus camionetas y se marcharon del lugar!”
El Ming Pao, también publicó los comentarios del escritor Mo Zixu. En su opinión, lo que sucedió el domingo sólo fue una “performance”, porque “en China, no hay una atmósfera revolucionaria como en Egipto o Túnez. La economía china marcha decentemente, y la mayoría de la sociedad desea un desarrollo económico y reformas sociales, no cambios sociales drásticos”. Pero, expresó, si el gobierno no lleva a cambio reformas a largo plazo, “ese día, eventualmente, llegará”.