"La Embajada en Beijing debe ser igual de importante a la de Washington"

Con motivo de los treinta años de relaciones diplomáticas entre China y Colombia, China Files entrevistó al Embajador de Colombia en China, Guillermo Ricardo Vélez. Una conversación que revela proyectos ambiciosos para China en Colombia. Un NO para un posible TLC con China, pero grandes esperanzas de contar con mayor inversión china en Colombia. Café, productos alternativos de exportación y un análisis de lo que aún falta por hacer para que el país latinoamericano comience realmente a obtener beneficios del país que más conviene ser amigo hoy en día. 


¿Cuáles han sido los momentos más importantes durante estos 30 años de relaciones diplomáticas entre China y Colombia? 

Resalto visitas de Estado y de alto nivel. Por la parte china, la visita del Presidente Hu Jintao, antes de asumir su cargo cuando era miembro de la Conferencia Consultiva del Partido, en 1997 y la del Vicepresidente Xi Jinping, el año pasado. Del lado Colombiano, las visitas del ex Presidente Ernesto Samper, el ex Presidente Andrés Pastrana y el Presidente Álvaro Uribe Vélez. Destaco además dos hechos: la exhibición de los guerreros de Terracota, que ha sido una de las más visitadas en Colombia, y la realización de la Tercera Cumbre de Negocios China Latinoamérica -en unión con CCPIT- el año pasado en Bogotá. 

¿Que falta en estas relaciones? 

Falta conocimiento por parte y parte. Lo más importante entre dos países es conocerse y hablar el idioma. Para esto fomentamos intercambios estudiantiles con el gobierno chino para traer estudiantes a China y con el ICETEX para llevar chinos a estudiar español. Y hacemos un gran esfuerzo a lo que es el "soft power" impulsando eventos culturales en China que permitan un mayor conocimiento de Colombia. 

¿Hacia dónde las quieren proyectar en el futuro? 

Debemos llevarlas a que sean tan importantes como las que tenemos con Estados Unidos. Tenemos que aumentar el intercambio comercial. China es hoy el tercer socio comercial de Colombia y el aumento en las exportaciones a China, de 2008 a 2009 fue de 100%. Y debemos desarrollar la inversión china en Colombia. Para esto, ya creamos un tratado bilateral de inversión (BIT) para proteger la inversión de empresas colombianas en China y chinas en Colombia. 

¿Se ha incentivado la inversión colombiana en China? 

Ha habido dos casos ejemplares: el grupo Corona y la Federación Colombiana de Cafeteros. Es mucho más difícil entrar a China por los altísimos costos, pero poco a poco comienza a desarrollarse. Sin embargo, yo prefiero llevar inversión china a Colombia. 

¿Colombia tiene pensado un modelo de trabajo conjunto entre empresarios nacionales o chinos? O al contrario, ¿buscan una inversión de capital 100% chino? 

Colombia ofrece un gran marco de libertad. Existe el modelo de concesiones pero en el que hay dos obstáculos. Primero, el idioma, que hace muy difícil la traducción de la gran cantidad de documentos exigidos para las licitaciones. Y segundo, la escogencia de socios locales por parte de los chinos, pues deben jugar con un local que conozca las reglas, detalles técnicos y jurídicos. Pero nuestro gran objetivo es mostrar a Colombia como una plataforma para posibles joint ventures entre empresas chinas y colombianas para los sectores que están restringidos por cuotas, ingresos y medidas antidumping. Por su ubicación geográfica y los 53 tratados de libre comercio con los que quedará Colombia después de la administración de Uribe Colombia es muy interesante para China. 

¿Por qué la presencia del café colombiano en China es tan baja? 

He sido crítico con la presencia tímida de la Federación. Tienen un ejecutivo muy bueno, Jia-Hang Wu, que conoce perfectamente Colombia pero que no ha recibido todo el apoyo que China merece. Además perdieron una grandísima oportunidad: los juegos olímpicos. Pero en China no toman tanto café como té. No es vender 1,300 millones de café sino posicionarlo como un producto de alto valor adquisitivo, pues es un mercado de nicho y de lujo. 

¿Qué otros productos colombianos se buscan introducir en China? Varios países fronterizos están incursionando con su oferta de frutas frescas. 

Latinoamérica vende a China productos básicos, minerales y energéticos. En el tema de comida, Brasil y Argentina dominan el mercado de la soja y veo menos oportunidad con el tema de las frutas, porque se compite con Filipinas, Tailandia y otros mercados cercanos. Hay otras opciones como por ejemplo, las patas de pollo, que en Colombia se desperdician y acá tienen acogida. Brasil ya vende 1.3 billones de dólares en este producto a China. Pero lo ideal sería vender productos de valor agregado como los chips de Intel que Costa Rica vende a China. 

¿Colombia ha pensado un TLC con China? 

Colombia está en desacuerdo con un TLC con China. Ambas economías son competencia y no son complementarias. Un tratado de este tipo aumentaría el desequilibrio en la balanza comercial entre ambos países. 

China ha sido criticada por la manera como ha invertido en África: violación de acuerdos, atropellos laborales y abusos en la extracción de recursos. ¿No teme que China se exceda también en Latinoamérica? 

No porque las instituciones en Latinoamérica están mejor desarrolladas, con todo respeto, que la de los países africanos. En Latinoamérica y sobre todo en Colombia somos muy estrictos en el tema de las visas, de leyes laborales y de proporcionalidad de número de trabajadores extranjeros por trabajadores colombianos, que a veces nos afecta el tema de inversión. 

Usted ha declarado que la Embajada en Beijing debe ser igual de importante que la de Washington. Dos capitales que en este momento se encuentran enfrentadas... 

En cinco años que llevó acá me he dado cuenta que el mundo es o Estados Unidos o China. Mi ambición es que la Embajada de Colombia en Beijijng adquiera la misma importancia que la Embajada en Washington, con los mismos recursos y con un mayor conocimiento político e intelectual. 

¿Cuál es la posición de Colombia frente a los temas sensibles de China? 

Cuando un país decide abrir relaciones diplomáticas con China debe reconocer la política de una sola China, que Taiwán y Tíbet son parte indefinible de China y que nadie se debe involucrar en los asuntos internos del otro. Colombia acepta esto y nunca se ha expresado contra temas como derechos humanos y otros temas sensibles.