[Cámara Oscura] en la ciudad amurallada de Jimingyi

Jimingyi (ubicado alrededor de 140km al noroeste de Beijing) es literalmente un lugar de paso al costado de la carretera. Probablemente es la ausencia de grandeza historica lo que tiene a este antiguo pueblo y ex casa postal sin prioridad dentro de la agitada red de turismo del pais, sin embargo es un excelente destino para un tranquilo dia fuera de la ciudad.

[Cámara Oscura] en la tarde de Kashgar

Son las seis de la tarde y la mezquita central de Id Kah llama a oración en la ciudad-oasis de Kashgar (o Kashi, en mandarín), en el extremo occidental de China, no muy lejos de Tayikistán. La Historia comienza a mencionar a esta ciudad desde siglos antes de Cristo, dado que ocupó un lugar estratégico en la Ruta de la Seda del Norte, que conectaba a Xian con Roma. Marco Polo pasó por ahí. Al día de hoy se hallan vestigios de una riquísima vida comercial que agrupaba a gente de todo Asia Central.

[Cámara Oscura] entre las casas de piedra de la misma familia en Yujiacun

Imagínense un pueblo donde todos tengan el apellido Pérez. O donde todos sean Gómez. O Silva. Y donde además de ser vecinos, todos sean parientes. Debido a la costumbre de asentarse en grandes núcleos familiares -más clanes que familias inmediatas-, en China es común encontrar pueblos cuyo nombre literalmente significa “pueblo de tal clan”. Los cambios económicos de las últimas décadas y el éxodo del campo hacia la ciudad han diezmado la población de muchos de ellos, pero el pequeño pueblo de Yujiacun sigue siendo el centro del mundo para los Yu. Recorrido por la aldea de piedra perdida en el corazón de la zona carbonífera del sur de la provincia de Hebei.

[Cámara Oscura] entre miles de Budas de piedra en las Grutas de Longmen

Esculpir una imagen de Buda en la piedra. Abrir una cueva en la roca para hacerle un nicho a la figura budista. ¿Pero más de cien mil? Eso es justamente lo que hicieron las antiguas dinastías chinas en las riberas del río Yi en la provincia de Henan, donde 1.400 cuevas albergan Budas de todos los tamaños y formas - recostados, reclinados, Maitreyas, Bodhisattvas, sentados, descabezados, en alto relieve, del tamaño de un dedo o de 57 metros de altura. Un recorrido por las Grutas de Longmen, uno de los mayores tesoros artísticos de la China antigua.

[Cámara Oscura] en las escaleras sin fin del sagrado Monte Tai


Si hubiera una escalera que subiera directamente al cielo probablemente sería la que lleva a la cima del sagrado Monte Tai. Pero la experiencia de trepar los 7.200 escalones que llevan a la cima del Tai Shan, la montaña sagrada en la provincia de Shandong, parece más una sesión gigantesca de StairMaster que una experiencia religiosa. Y es que si se tiene en cuenta que el invierno es atroz y que más de seis millones de personas la ascienden cada año, el resultado es una larga caminata en subida entre ríos de gente. El viaje no es tanto por el destino -una nebulosa cima con restaurantes y tiendas- sino por el espectacular recorrido.

[Cámara Oscura] en los paisajes rocosos y cavernosos del Monte Longhu

Los Dayue, un pequeño grupo étnico del sur de China, solían guardar hace a sus muertos en ataúdes y luego los "enterraban" en los huecos que encontraban en acantilados rocosos hace más de dos mil años. De ellos no quedan sino los recuerdos y sus antiguas tumbas, descubiertas sólo en 1978 y visibles en las enormes paredes verticales de arenisca -danxia en chino- que se elevan en el Longhu Shan, en la esquina nororiental de la provincia de Jiangxi. Para seguir los pasos de los Dayue, de los sabios taoístas y de los antiguos ermitaños, una serie de pasadizos aéreos cuelgan vertiginosamente de la faz de la montaña. Viaje por Monte Tigre Dragón, la montaña sagrada del taoísmo en Jiangxi. Durante siglos el Monte Longhu fue uno de los lugares sagrados del taoísmo, con formaciones rocosas que escondían pequeños templos -algunos sobreviven- en medio de los bosques rocosos y lagos. El parque, situado en la provincia suroriental de Jiangxi y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de las "danxia" chinas, ha sido desde hace siglos un lugar de peregrinaje para religiosos taoístas. Pero también para amantes de la naturaleza, que ven en sus increíbles paisajes rocosos y sus frondosos bosques un lugar perfecto para aislarse del mundo por un rato.

[Cámara Oscura] entre las casas de piedra y los grafitis maoístas de Cuandixia

Está ubicado sólo a tres horas en bus de Beijing, pero es casi un mundo aparte. En un valle azotado por el viento y rodeado de rocosas montañas, aparece el antiguo pueblo de Cuandixia, también llamado Chuandixia porque su primer carácter (爨) es tan raro y caído en desuso. Sobre una serie de calles en subida sobre la falda de la montaña se...

[Cámara Oscura] en los paisajes sagrados y nebulosos del Monte Sanqing

Por un minuto es inevitable pensar que se trata de un grabado de la dinastía Song. A medida que el funicular asciende una montaña, luego un valle rocoso y llega finalmente a su destino media hora más tarde, la audacia de la obra de ingeniería se ve eclipsada solamente por la magnitud del paisaje que surge alrededor, con sus picos de granito que se elevan como agujas, sus pinos y cipreses de formas casi imposibles y una densa capa de niebla que lo envuelve casi todo. Viaje por Sanqing Shan, la montaña sagrada del taoísmo en Jiangxi. Durante siglos el Monte Sanqing fue uno de los lugares sagrados del taoísmo, con formaciones rocosas que fueron bautizadas con nombres espirituales como “Cobra acechante”, “Zorro esperando gallina” o “Rey mono jugando con cerdito”. El parque, situado en la provincia suroriental de Jiangxi y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008, ha sido desde hace siglos un lugar de peregrinaje para religiosos taoístas, que demoraban varios días haciendo el vertiginoso ascenso a la cumbre. Hoy el trabajo sucio lo hacen dos funiculares, que en menos de una hora llevan a los peregrinos modernos a “Los Tres Puros”, los tres grandes picos del parque -Yujing, Yuhua y Yuxu- que son asociados a las tres deidades del taoísmo. Y aunque el mayor de ellos tiene apenas 1.817 metros de altura, la sensación de estar en la cima del mundo es imposible de evitar. Una vez arriba las posibilidades para hacer caminatas son prácticamente interminables. A lo largo de caminos que serpentean por entre los riscos, surgen antiguos templos taoístas, rocas con formas de conejos y viejos sabios, y vistas panorámicas que aparecen y desaparecen según el capricho del clima.

[Cámara Oscura] en el festival de hielo de Harbin

Para los valientes que se animan a medírsele a temperaturas de hasta -35 grados centígrados, el Festival de Esculturas de Hielo y Nieve de Harbin es el destino perfecto para unas vacaciones de invierno. Todos los años, durante tres semanas de enero, la capital de la nórdica provincia de Heilongjiang se convierte en un taller viviente de gigantescas esculturas de nieve y hielo, blancas de día e iluminadas de neón por la noche. Desde réplicas de la Gran Muralla y la Mona Lisa hasta paisajes y personajes de la mitología y la fantasía llenan esta ciudad de cinco millones de habitantes, situada cerca de la frontera con Rusia y llena de iglesias con techos en forma de cebolla. El festival, que nació en los años sesenta, fue suspendido por órdenes de la Revolución Cultural y revivió de nuevo en 1985. Hace cuatro años se batió el récord de la escultura más grande del mundo: 13.000 metros cúbicos de nieve fueron necesarios para crear una réplica de 250 metros de largo y 8 metros de alto de las Cataratas del Niágara y el Estrecho de Bering, que separa a Asia de América. Para los turistas interesados dos consejos. Primero, organizarse con tiempo porque es casi imposible encontrar alojamiento durante el festival. Y segundo, mucha paciencia porque es igual de difícil conseguir que la cámara fotográfica funcione correctamente a semejantes temperaturas infrahumanas. Les dejamos una galería de fotos de la ciudad y del festival en 2011.

Once upon a time in Hutong

Le famose case di Pechino. Entro in un vicolo stretto, che mi ricorda molto le calli della mia Venezia, alla mia destra ed alla mia sinistra mi trovo delle porte, penso siano le entrate delle case, sporgo lo sguardo per sbirciare all’interno e capisco che, come tante realtà in Cina, non è quello che sembra. Un piccolo mondo, fangoso, stretto, vitale, si racchiude oltre...


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